Muchas veces lo pienso. Hoy lo escribo. Escritores, artistas, intelectuales, que se han acercado al flamenco y han aportado grandísimas cosas sin ser españoles. Lo destacable no es que sean extranjeros sino que siéndolos sus aportaciones son fundamentales al desarrollo del flamenco. Una vez más se evidencia que en este arte la mirada de fuera es un motor imprescindible en su evolución necesaria.-Pierre Lefranc: En los sesenta hizo un viaje por la Andalucía más flamenca con Anzonini de guía. Sus grabaciones de aquel tiempo deben ser un tesoro inmaterial. Su libro El Cante Jondo: del Territorio a los repertorios. Tonás, seguiriyas, soleares; es muy interesante. Echo de menos su presencia en tantos congresos, semanas, conferencias, donde siempre están los mismos.
-Gerhard Steingress: En los años noventa se publicó su libro Sociología del cante flamenco que, realmente, pone en evidencia las bases sobre las que se sostenía la flamencología tradicional. Si los flamencos leyeran hablaríamos ya en otros términos. No estoy de acuerdo al cien por cien con él pero es indudable que su libro marca un antes y un después en el estudio de este arte.
-Estela Zatania: Para mí está sin duda en el top tres de los críticos de flamenco. Conoce la guitarra y el baile. Viaja mucho, se preocupa, y no se vende. Es una de las pocas defensoras de los festivales tradicionales, del cante tradicional, de la reunión flamenca. Ha vivido en Utrera, Morón y Jerez. Busca el flamenco donde esté.
-Steve Kahn: Sobre todo por sus fotografías de Morón. No hace fotos de guiri sino que se va haciendo poco a poco con el lugar, se integra en el paisaje flamenco y de ahí surge una colección totalmente natural, sin artificios… muy vivida.
-Pepe Lamarca: Es una escuela de fotografía en sí mismo pero él no lo sabe, y si lo supiera no lo aceptaría. Ha creado algo nuevo en el flamenco, una nueva estética siendo fiel a la más elemental tradición. La del retrato. Una o dos fotos suyas de Camarón son un libro abierto donde leer acerca de la personalidad del hombre, su flamencura. Qué importante es el gusto, la mirada.
Por ahora ya... pero hay más.





