jueves 4 de febrero de 2010

Qué te iba a decir...

Siempre mañana y nunca mañanamos

He estado fuera... O no exactamente fuera. He estado viviendo intensamente la vida ahora que ha llegado a Lucía. Así que, en realidad, siento que he estado más dentro que fuera. Quizás más dentro (de la vida) de lo que nunca he estado.

Eso me ha hecho replantearme muchas cosas y me ha desubicado con respecto a lo que escribía en el blog. A veces he mirado el subtítulo buscándome pero en este tiempo no terminaba de hallarme en él. Del flamenco estoy huyendo un poco. O el flamenco huye de mí, y estoy un poco cansado de lo nuevo. Todas las novedades del flamenco me parecen antiguayas de repente... Libros leo, por supuesto, pero me da algo de vergüenza ponerme a contar qué me han parecido. Pienso que leo menos y lo disfruto más. Los digiero mejor. Eso debería mirarlo más despacio. Viajar no viajo nada. Y mientras menos viajo más me acuerdo de Venecia.

Lo de cosas que pasan en la calle creo que voy a quitarlo...

A otra cosa:

Yo me he aprendido muy pocos poemas en mi vida. Sé letras flamencas, bastantes, aunque menos de las que me gustaría saber. Una vez me aprendí este poema, que yo siempre he pensado que era de Lorca y no. Es de Bergamín, que me pega más. Lorca fue a verlo. No estaba, y dejó una simple nota: "He estado a verte y volveré mañana". Pero ya no volvió y Bergamín no lo vió más nunca. Así, sobre esa nota de despedida Bergamín escribió este poema:

"He estado a verte y creo
que volveré mañana..."
Un mañana que siempre deletreo
con esperanza vana.
Un mañana que nunca mañaneo.
Un mañana de ayer y no de hoy.
Tú estás en él. Yo no sé dónde estoy.

domingo 6 de diciembre de 2009

Los silencios del flamenco

Rompo mi silencio de tanto tiempo, espero que comprensible teniendo en cuenta que Lucía casi acaba de pasar la cuarentena, con la invitación a ver una exposición interesantísima en Sevilla. Se trata de Sergio Lira, a quien yo siempre he admirado como dibujante pero que me sorprende con estas fotografías tan jondamente reflexivas. El texto de Rafael Suárez, que acompaña al tríptico, también me parece muy bueno. La exposicíón está en la Librería La Fuga de la Alameda de Hércules. Razón de más para ir a verla.

jueves 19 de noviembre de 2009

Presentación de la colección Humo hacia el sur, en Sevilla

En la Carbonería, jueves 19 de noviembre, a las 20:30 horas. Os esperamos.


lunes 31 de agosto de 2009

Sin fronteras pero con dificultades.

Muchas veces lo pienso. Hoy lo escribo. Escritores, artistas, intelectuales, que se han acercado al flamenco y han aportado grandísimas cosas sin ser españoles. Lo destacable no es que sean extranjeros sino que siéndolos sus aportaciones son fundamentales al desarrollo del flamenco. Una vez más se evidencia que en este arte la mirada de fuera es un motor imprescindible en su evolución necesaria.
-Pierre Lefranc: En los sesenta hizo un viaje por la Andalucía más flamenca con Anzonini de guía. Sus grabaciones de aquel tiempo deben ser un tesoro inmaterial. Su libro El Cante Jondo: del Territorio a los repertorios. Tonás, seguiriyas, soleares; es muy interesante. Echo de menos su presencia en tantos congresos, semanas, conferencias, donde siempre están los mismos.
-Gerhard Steingress: En los años noventa se publicó su libro Sociología del cante flamenco que, realmente, pone en evidencia las bases sobre las que se sostenía la flamencología tradicional. Si los flamencos leyeran hablaríamos ya en otros términos. No estoy de acuerdo al cien por cien con él pero es indudable que su libro marca un antes y un después en el estudio de este arte.
-Estela Zatania: Para mí está sin duda en el top tres de los críticos de flamenco. Conoce la guitarra y el baile. Viaja mucho, se preocupa, y no se vende. Es una de las pocas defensoras de los festivales tradicionales, del cante tradicional, de la reunión flamenca. Ha vivido en Utrera, Morón y Jerez. Busca el flamenco donde esté.
-Steve Kahn: Sobre todo por sus fotografías de Morón. No hace fotos de guiri sino que se va haciendo poco a poco con el lugar, se integra en el paisaje flamenco y de ahí surge una colección totalmente natural, sin artificios… muy vivida.
-Pepe Lamarca: Es una escuela de fotografía en sí mismo pero él no lo sabe, y si lo supiera no lo aceptaría. Ha creado algo nuevo en el flamenco, una nueva estética siendo fiel a la más elemental tradición. La del retrato. Una o dos fotos suyas de Camarón son un libro abierto donde leer acerca de la personalidad del hombre, su flamencura. Qué importante es el gusto, la mirada.

Por ahora ya... pero hay más.

sábado 29 de agosto de 2009

Verdaderamente con el cante nunca se hizo política...

Que yo recuerde siempre me quedó alguna asignatura para septiembre. Desde que eso era posible, allá por sexto más o menos, es decir desde los doce o trece años siempre he tenido cosas que estudiar, o deberes que hacer en verano. Lo he visto siempre tan normal que no me ha pesado. Este año tenía tres asignaturas que creo que llevo bien preparadas: el trabajo en la universidad del que ahora daré cuentas, la investigación sobre la obra poética de mi tío Francisco y el nacimiento de Lucía a finales del próximo mes. Lo he pasado muy bien preparándome esas tres asignaturas pendientes. No he tenido vacaciones pero estoy deseando que lleguen los exámenes y eso es buena señal.
Entre todos los papeles encontrados, que son muchos, va un dibujo satírico sobre la indudable presencia de lo político en el flamenco. Es absurdo y mezquino pensar que no tiene nada que ver. Como mirar a otro lado, como quitarle, queriendo, al flamenco una parte fundamental de lo que es. El flamenco es VIDA y en él tiene que estar representado todo cuanto acontece. Se canta al amor, y a la pérdida, y a la madre, y al hermano, y al desconsuelo, pero también a la injusticia.

sábado 15 de agosto de 2009

El primo Paco

Cuando éramos adolescentes y yo iba a pasar con él fines de semana en su casa de Rochelambert no conocíamos el nombre de ni una sola calle de Sevilla. Todas nuestras referencias geográficas nos la proporcionaban los cines: Cerca del Bécquer, Al lado del Florida, por el Alameda… siempre íbamos al cine andando. Desde Rochela al centro no te quita nadie la hora y pico. Pónle media hora más en la que nos paraban para intentar quitarnos el dinero una o dos veces a la altura de la Gran Plaza y por el centro. En esa hora y media me contaba películas. Las contaba (y las cuenta) tan bien que siempre duran más contadas que viéndolas. Eso es porque él se fijaba en cómo se hacían: qué había hecho la cámara, el ambiente, la luz que tenía… Nos llevamos cuarenta días. Paco siempre ha tirado de mí para todo lo que mi cortedad y timidez no me dejaban hacer (que son muchas cosas). Paco sí se atrevía y se atreve. Tiene un sueño y va a por él. Quería algo o a alguien y lo conquistaba poco a poco, cabezona y románticamente a partes iguales. Soñaba con un piso con balcones y techos altos. Lo conseguimos por poco. Teníamos unos techos estupendos pero el piso era interior y oscuro como la cueva de un oso. Pintaba la nevera color plata y si le caían unas gotas de pintura en los zapatos también se pintaba los zapatos color plata. Esa es un poco su filosofía de vida. Así no hay forma de que te puedas deprimir nunca.
Paco está rodando su segunda película en Argentina. Debe estar cansado, hecho polvo de tirar para adelante con otro sueño, además de estar un poco bastante lejos de los que él quiere tener más cerca. Pero lo lleva con humor, y además lo está contando muy bien en su blog, http://www.carnedeneon.blogspot.com/, como él sabe contar las cosas. Si no da los detalles no es Paco. Suerte primo.

miércoles 5 de agosto de 2009

Que hiere a la flor y a la mañana

Uno de los motivos que me hicieron empezar a escribir en este blog era el de no perder el hábito de escribir. Pues aunque no me veáis el pelo últimamanete no paro. Estoy terminando de redactar mi trabajo de investigación para obtener el DEA y empezar ya la tesis. Lo estoy haciendo sobre la obra poética de mi tío Francisco. Eso me obliga por fin a ponerme a organizar el lío de papeles, letras, bocetos y poemas de casa de la abuela. He transcrito esta tarde uno de esos poemas y lo quiero compartir con todo el mundo. Salió publicado en la revista de feria del año 1980. En aquella época cambiaron las campanas de la iglesia por unos altavoces que daban unas campanadas muy saborías... Aquí está. Hasta pronto.

I
Apenas florece la mañana
termina el silencio.
El cielo quieto y el perfume de jazmín
se parten.
Se deshoja la quietud y el pensamiento
porque ha sonado la campana.
Es un porrazo que nos duele
hasta en la más profunda de las vísceras;
nos duele el aire y las cuencas de los ojos
y las paredes y los huesos.
Lo llena todo.
Estamos indefensos.
La campana ha perdido su forma de campana:
la campana cantarina y timbrante,
amiga de los pájaros,
Ccn la cola de cáñamo y la cresta rizada,
la dejaron morir,
o quizás la mataron a fuerza de silencio.
Esta nueva campana
de altavoces infames, de boca redonda
siempre abierta,
aparato mecánico-latónico-sintónico,
aparato electrónico
subido, encaramado, plantado encima de la iglesia,
contaminando, pudriendo el aire,
hinchándonos los oídos y otras cosas;
se ha hecho el amo absoluto
De los cuatro horizontes:
y la voz perfectísima para ahuyentar a los fieles.

II
Señor, esto se acaba.
Tú estás vuelto de espaldas
a esta olla donde se cuece el potaje de la vida.
Estás dormido.
Tú llevas mucho tiempo en el profundo sueño
de una siesta infinita.
¿Es que estás viejo y no te enteras de lo que está pasando cada día?
¿No compras el diario
donde cuentan trucada la partida sangrienta
de los eternos triunfos de los oros y los bastos?
Donde pintan rosado lo que es negro y con milagro celeste la injusticia;
donde le llaman hordas al rebaño
que está cansado de balar sin pastos,
mientras los perros y los lobos cenan juntos
y se reparten la carne de los corderos flacos.
Y a este festín le llaman dividendos,
e injustas peticiones de masas orquestadas
cuando se clama,
o se pide,
o se exige el necesario soplo para seguir viviendo.
Están degollando poco a poco a tus pobres corderos.
Desde Chile a Vietnam,
pasando por España.
Y tú durmiendo Señor, a pierna suelta
como si nada pasara en tu universo.

III
No queda nada.
Sólo mecánicas campanas.
Cacharro inhumano-penetrante-magnético-delirante,
tunturuntún estridente
de voces galimáticas, gangosas, charangueras,
hirientes y gatunas,
de viejas catequistas
que cantan tus glorias
llamándote bendito y amoroso y alabado dulzón,
y han hecho de ti un inmenso merengue
y te escupen ligado con cientos de perdones
y cuatrocientas veinte mil avemarías
por la boca redonda
del altavoz metálico.
¿Esa es tu voz, Señor?
¿En esto ha quedado tu mensaje?
¿Es todo lo que pretendías?
Estás hablando por la boca de un fantoche.
Si esa es tu voz, señor,
no te entendemos.
¿Por qué no la confundes con un rayo
de los que tú solías mandar por cualquier cosa?
Despierta señor y alza tu mano
rompe el espacio con tu enorme grito
y dí que basta ya de tanta porquería.
Señor, vamos al grano:
¿No ves que se están comiendo tu rebaño?